360° de Futbol.

Pepe del Bosque
@pepedelbosque








jueves, 12 de noviembre de 2009

El Real Madrid y la crónica de una muerte anunciada

Cómo estará de atrofiado el madridismo que pitan el cambio de Lass Diarra como si se tratara de Cafú o del mismísimo Pelé. Y que ese cambio derive en un unánime ¡Pellegrini, dimisión! es aún más sorprendente. No se entiende cómo hasta hace un partido, el merenguismo pedía paciencia y comprensión para con un proyecto que "acaba de empezar", eso sí, con 450 millones de presupuesto.
Señores, es tiempo de reconocer que los avisos que bajaban desde este espacio no están lejos de cumplirse. Y se supone que empezaréis a entender el cinismo de Florentino Pérez al asegurar que no ganar un título no sería un fracaso. Surgiendo de la nada hemos alcanzado las cimas más altas de la miseria, decía Groucho Marx.
Esta es la imagen del fracaso: jugar mal y perder.

Es una cita que llega automáticamente para describir el cambio de discurso de Florentino, que hace dos meses repetía que estaban obligados a realizar en un año lo que otros elaboraron en tres. Y el fútbol, la dinámica de lo impensado en palabras del gran Panzeri, tiene estas cosas. Te pasas por el forro al entrenador, le fichas lo que quieres, le vendes lo que quieres y después le echas la culpa y te lo cargas porque el circo romano te lo pide. Eso es don de gente.

El fútbol, por ser tremendamente azaroso, no puede caer en los cálculos económicos de los inversionistas. La única inversión real, futura y duradera, es la cantera, pero Floren quería títulos ya porque la supremacía catalana era insoportable para sus aires españolistas. Pero se te lesiona Cristiano, vendes a Robben, te manda Guti a tomar el aire, y Sneijder no está, y la inversión, la estrategia de Valdano, termina siendo inútil, como sus ejecutores, ansiosos de poder, pero carentes de talento.

Dios puso el dinero en el Madrid para ficharte, pero el resto era cosa tuya.
Y sí, después del dineral tirado a la basura, después de trazar el camino a la felicidad de un madridismo derrotado, Florentino Pérez comienza a verse tambalear. Los medios, otrora afines, nunca están para la caída. La humillación es proporcional a la diferencia económica entre ambos equipos.

Después de anticipar la muerte de este proyecto antes de nacer, de argumentar que era imposible que el Real Madrid aspirara a emular al Barcelona, después de reconocer, diagnosticar y ofrecer soluciones a la pornografía permanente de un club desencajado y poderoso, no puedo sino repetir que Manuel Pellegrini tiene como su principal culpa la ciega obediencia, pero que si él cae, deben irse los otros dos.
¡Felicidades Alcorcón!

Responsables, persistentes vendedores de humo y locuaces justificadores de la derrota anticipada, deben ser ellos y no otros los que paguen esta ficción llamada imperialismo preciados. Sin Cristiano, no son nada y con él serán nada más Cristiano. Servirá para ganar partidos ante rivales impresentables como mi Atlético, pero ante el Barcelona, aún en peor momento que la temporada pasada, tocará sufrir, tocará volver a irse humillado, pero esta vez por un supercampeón, eso sí, con la mitad más uno de canteranos en el equipo.

El Real Madrid fracasa en su sueño de copiar la excelencia ajena, de curar la envidia propia y de imponer un modelo decadente y cateto, un modelo de la vieja y rancia historia de este país, un modelo basado en el billete y olvidando la esencia del deporte, del hombre mismo. Un modelo deprimente para el futuro equitativo del fútbol. Cayó Goliath, Florentino es su padre y Pellegrini, apenas un mandado. Elijan ustedes responsables.



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